domingo, 7 de febrero de 2010

Enamorada en París

Me sonrió a ver la graciosa escena que acababa de protagonizar, y al instante supo (y lo leí en su mirada y en su sonrisa) que yo no era francesa, por ello borró de su cara el semblante serio que lo haría encajar en una multitud de rostros angélicos parisinos. Dió los pasos suficientes para alejarse de la escultura y bajar la escalera hasta pararse frente a mí. Justo cuando estuvo ahí, nuestros ojos se encontraron, incluso olvidé donde estaba y quien era, ése era un saludo en cualquier idioma posible, un saludo a lo celestial, de cualquier forma comenzaría a llamarlo mi ángel, aunque nunca lo volviera a ver.
Su rostro era perfecto, quise besar sus labios y desée con toda el alma que el aturdimiento que me producían sus ojos -como el cielo de verano parisino que se veía a través de las ventanas del Louvre- durara por siempre. Pasaron por mi mente mil e imprudentes formas de besarlo, pero sólo me mordí el labio inferior y se me cortó la respiración. Me saludó en francés con una voz melodiosa que me encantó. Continué con mi fascinación y seguí mi impulso de acercarme a él y aspiré su perfume natural que oliá al Paraíso. Cerré los ojos.
Entonces sentí su mano en mi cintura, su respiración en mi frente y luego sus labios en los míos, así fue que supe que mis conjeturas eran ciertas, sólo un ángel podría besar así.

1 comentario:

  1. Hola Kharen!!
    He leido tu blog y creo que tenes mucho talento, escribis muy bien. Espero que sigas tu sueño, algun dia me gustaria leer un libro tuyo ^^
    Espero que estes bien
    Muchos besos y suerte!!

    Erika

    ResponderEliminar